SOROLLA TIERRA ADENTRO

Se acaba de clausurar en Sevilla, en la Fundación Unicaja, y ya va camino de Málaga, “Sorolla, Tierra Adentro”, una exposición compuesta por obras procedentes de los fondos del museo y de la fundación Sorolla.

Hemos podido ver una exposición del Sorolla más español, una exposición en la que hemos disfrutado no solo de la luz y de los colores del mar y de las playas, sino también de los del interior, los de la vendimia, los de los jardines del Alcázar de Sevilla, los de Granada, los de las ciudades del interior de Castilla y de los montes y praderas vascas. Es una muestra del pintor que adoraba la luz en un momento en el que España estaba sumida en la oscuridad. En 1898 perdíamos Cuba, uno de los últimos eslabones del imperio, y perdíamos una guerra con la nueva potencia mundial, EE.UU. Román Fernández-Baca, presidente de la Fundación Museo Sorolla, en el prólogo del catálogo de la exposición, encaja a Sorolla en el regeneracionismo, junto con intelectuales y artistas que buscaban una nueva imagen de España, una imagen menos grandilocuente, más sencilla, más luminosa y colorida, algo que “cuadraba bien con la ética de quienes querían soltar lastre del pasado y construir sobre una tierra firme un país nuevo”.

Nos resaltaba nuestra amable y brillante guía, Ana Paneque, la incomprensible escasa relevancia que Sorolla tiene en los manuales españoles de Historia del Arte en comparación con la importancia real y el éxito internacional de su pintura.

Pero también llama la atención, por el contexto histórico en el que se produjo, lo poco conocido que es el éxito de este pintor en Estados Unidos. La Hispanic Society of America de Nueva York, dedicó una exposición a Sorolla en 1909, pocos años después de la guerra Hispano-Norteamericana. Esta exposición contó con 356 obras y fue visitada por más de 160.000 personas que agotaron los 20.000 catálogos que se editaron, tuvo tal éxito que fue reclamada por otras ciudades norteamericanas como Boston y Búfalo. Pocos meses después, Sorolla fue requerido por la Casa Blanca para pintar un retrato del presidente de los Estados Unidos. No pudo España tener un mejor embajador para impulsar las deterioradas relaciones entre ambos países y para mejorar la pobre imagen que teníamos con los habitantes de la primera potencia mundial. Sorolla transmitió una nueva imagen de España, la de un país más moderno, más abierto, más luminoso.

En la actualidad, tras otra crisis, profunda, pero, afortunadamente no del calado de la de 1898, hemos vivido la desaparición en España de unas instituciones centenarias que realizaban una gran labor social y cultural, las Cajas de Ahorro, que, puestas en manos de gestores aficionados, nombrados con criterios políticos en lugar de profesionales, llevaron a la quiebra a la inmensa mayoría de ellas y a punto estuvieron de llevar a la quiebra también a España. Algunas, como Unicaja y la Caixa, afortunadamente mejor gestionadas, se salvaron y gracias a su supervivencia, podemos disfrutar en algunas ciudades, gracias a su obra social, de centros culturales como el magnífico Caixaforum o éste más pequeño de la Fundación Unicaja, un centro con unas dimensiones reducidas pero que ha tenido un arranque con propuestas culturales muy ambiciosas y brillantes, como lo han sido sus dos primeras exposiciones, la de los fondos de los hermanos Machado y esta de “Sorolla Tierra Adentro” que se ha clausurado el pasado 30 de septiembre con más de 25.000 visitas, y con más de 130 visitas de grupos institucionales, colegios profesionales o asociaciones como la nuestra. Todo un éxito y más teniendo en cuenta que la muestra ha estado abierta en un periodo complicado en Sevilla: del 11 de junio al 30 de septiembre, tres meses y medio, pero con julio y agosto entre ellos.

Bienvenidos, enhorabuena y larga vida a este nuevo espacio cultural de la Fundación Unicaja.

Septiembre 2019.

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